jueves, 13 de mayo de 2021

CONSTRUIMOS SENTIMIENTOS MORALES CON PERSONAS DIVERSAS

 Buenos días estimados estudiantes, Hoy aprenderemos a identificar emociones, impresiones y creencias que nos ayudarán a reconocer y expresar sentimientos de indignación, vergüenza, perdón y solidaridad. Ello implica reconocer las causas y consecuencias de estos sentimientos en contextos sociales en los que se ponen en juego nuestras creencias sobre lo que es justo o no. Para contar con argumentos éticos sólidos, conoceremos acerca de grupos de personas neuro diversas, de modo que podamos deliberar sobre su rol social y desarrollemos capacidades para proponer alternativas para una sociedad más inclusiva.


I.                     ¿QUÉ NECESITAREMOS?  (PDF, PPT, VIDEOS, ETC.)


AHORA RESPONDEMOS

1. ¿Crees que la medida que tomó la profesora fue adecuada? ¿Por qué?

2. ¿Qué crees que se debería hacer en este tipo de situaciones? ¿Por qué?

3. ¿Qué harías tú si estuvieras en el lugar de Tomás? ¿Por qué?

4. ¿Sabes qué le podría estar pasando a Alberto?

II. ¿QUÉ APRENDERÉ HOY?:




INSTRUMENTO DE EVALUACIÓN:


III. ¿CÓMO EMPEZAMOS? 

País, comunidad y escuela frente al autismo

 

En el Perú hay mucha indiferencia ante la salud mental de las personas y se tiende a estigmatizar a quienes padecen alguna enfermedad de este tipo, con lo cual se les limita el derecho a una vida digna. Por ello, desde el Estado se busca visibilizar a personas neurodiversas como sujetos plenos de derecho. Es importante reconocer los síntomas de personas

con condiciones propias del espectro autista para poder acogerlas como comunidad e integrarlas en nuestras dinámicas de vida. Este es un primer paso; sin embargo, también es importante reconocer cuando, por desconocimiento o prejuicio, ejercemos violencia sobre estas personas y propiciamos situaciones muy duras y difíciles a quienes viven con esta condición neurológica.

 

Es fundamental que la comunidad y la escuela propicien condiciones para sensibilizarnos frente a esta problemática y expresemos sentimientos morales de indignación y de solidaridad frente a posibles situaciones de injusticia. Pero, tal como sucedió en nuestra historia inicial, ¿cómo reconocer si estamos actuando de forma justa o injusta? 

Violencia simbólica y violencia directa

Lo primero que debemos reconocer son aquellos gestos o comportamientos que podemos encontrar como “normales” en medios de comunicación o en la vida cotidiana. Muchas veces, de forma espontánea usamos frases para burlarnos de compañeras, compañeros, amigas o amigos, de manera incluso hasta poco o nada ofensiva.

Frases como “bailas como esquizofrénico”, “deja de ponerte neurótico cuando te molestas”, “te olvidas de todo como si tuvieras alzheimer” o “estás colgado o callado como autista” pueden ser parte de este repertorio de frases estigmatizadoras.

Burlarse o denigrar a alguien de esta forma es una manera de discriminar a un grupo de personas que merecen que se les trate dignamente. Lamentablemente, al no ser consideradas insultos, estas frases pueden entenderse como gestos que expresan dominio sobre un grupo, aunque no nos sintamos directamente afectados. Sin embargo, denotan subordinación, desigualdad y menosprecio.

Frente a ello, es importante reflexionar y reconocer cuáles son los valores y principios que defendemos como colectivo: familias, escuelas, comunidad. ¿Estos se sostienen en un enfoque de derechos y de atención a la diversidad? Sobre ello profundizaremos a continuación.

Reconocimiento de valores y principios

Para reconocer el lugar que ocupan nuestros valores y principios éticos en nuestras interacciones, debemos identificar los argumentos, las creencias o las ideas que delimitan la línea entre lo injusto y lo injusto. ¿Contamos con un código moral estricto basado en creencias culturales o religiosas? ¿Contamos con reglas o normas consensuadas que aplicamos estrictamente? ¿Nos motiva una intuición racional a actuar por “deber”? Es importante reconocer aquello que fundamenta nuestro sentido de justicia: el valorar al otro. ¿Qué pasa, por ejemplo, si no nos nace ser empáticos con personas que por nacimiento tienen capacidades diferentes? ¿Podemos dejar pasar situaciones de violencia? Estas preguntas nos pueden revelar argumentos distintos para justificar una forma de actuar con Alberto.

¡Volvamos a la historia!

Tomás tuvo muchos sentimientos juntos: empatía con Alberto cuando en el salón hicieron bulla, vergüenza cuando Alberto empezó a perder el control, molestia cuando lo sacaron abruptamente; y ahora no sabía bien qué sentía. Pero, al hablar con María y Carlos, tenía la impresión de que esta situación podía ser muy injusta. Esto los motivó para preguntar a la profesora por qué justificó algo así. Ella les respondio: “se debe respetar a quienes sí trabajan. Además, tenemos una norma acordada por todas y todos que permite sacar del salón a quienes actúan violentamente”. Reconocieron que era cierto. Cuando llegaron a casa luego del colegio, preguntaron a sus familias al respecto, y se enteraron de que algunos padres de familia esperan que Alberto se vaya del colegio porque retrasa el progreso de sus hijos. Los tres coinciden en que eso es exagerado y procuran averiguar más al respecto: ¿tendrá Alberto algún tipo de enfermedad? Cuando preguntaron a la familia de Alberto, no reconocían ninguna enfermedad, salvo algunas características que apuntaron cuidadosamente. Buscaron al respecto en internet… Tenían una hipótesis, pero cuando fueron al Centro de Salud Mental Comunitario (CSMC), les señalaron que podría tener el síndrome de Asperger. Fueron corriendo al colegio y preguntaron cuál es la posición del colegio frente a estas personas. El director no sabía mucho al respecto. Decidieron plantear su inquietud en el curso de DPCC y propusieron investigar qué hacen las autoridades en este caso y qué políticas existen en el país. Vieron que todavía es muy poco lo que se hace. Esto despertó en ellos un sentimiento de profunda indignación.

Valores y principios

Como vemos, todas y todos contamos con un código propio de valores o valoraciones que predominan por encima de otros. Sin embargo, queda claro que contar con un código moral no es suficiente para una acción ética plena. Si realmente nos preocupa la situación de las personas que tienen autismo, debemos reconocer sus derechos. Esto último expresa la necesidad de contar con principios éticos.


IV.   ¿QUE HARÉ?

¡Ahora tienes un reto mayor! 

DESARROLLA EN EL FORMULARIO

Escribe una historia sobre una persona real o ficticia que requiera de atención especial, en ella debes considerar dificultades que esta persona debería estar pasando: Problemas de atención en clase, problemas académicos, infraestructura poco inclusiva, hostigamiento, entre otros.

Frente a su situación, debes continuar la historia poniéndote a ti como personaje, debes señalar cómo este personaje empieza a comprometerse con la situación de su compañera o compañero, de modo que contribuya a mejorar sus condiciones de vida. Piensa en los retos que esto podría suponer en un contexto como el de tu institución educativa y tu comunidad.

IV.        ¿QUÉ APRENDÍ HOY?

 

DESARROLLA EN EL FORMULARIO

 

V.           ME PREGUNTO:

          DESARROLLA EN EL FORMULARIO

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